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XX Convención Juvenil

jueves, marzo 02, 2006

Ser Joven Cristiano Hoy.



Vivimos en una sociedad bastante diferente a la de unos años atrás. En “nuestros” medios de comunicación se habla del “destape de la sociedad chilena”. Nuestra realidad social puede ser sintetizada por el título de una canción del cuarteto británico The Beatles: “Let it be”. Ese “déjalo ser”, poco a poco, se ha convertido desde un respeto hacia la diversidad, en una “tolerancia” hacia cosas, actitudes y hechos que como cristianos no podemos aceptar. Esa “nueva tolerancia” (expresión de Josh Mc Dowell) nos anula como Iglesia, y, peor aún, nos acerca a la autodestrucción. Porque si no son malos esos hechos o actitudes, ¿qué impide que nosotros los practiquemos?

Vivimos en una sociedad que ha cedido a la debacle del consumismo (el consumo les consume, en palabras del sociólogo Tomás Moulian). Todo se ve, o se mide a través del dinero, o de cifras. De pronto, esto ha entrado a nosotros. Creemos, que la base de nuestro éxito como Juventud, y por qué no decirlo, como Iglesia, está en el crecimiento numérico. Y sin temor de ser catalogado por muchos como “conformista”, creo, sinceramente, que no. Deseo, como todos ustedes, que nuestro Departamento Juvenil crezca. Pero ese crecimiento, no será crecimiento verdadero, sino crecemos, primeramente, en lo espiritual. Si no nos volvemos hacia Dios, y hacia su voluntad no entenderemos el verdadero éxito.

Vivimos en una sociedad en que se ha producido una “liberación” en el amor. Se plantea vivir un amor sin compromisos, sin papeles, sin ligaduras. Ya nadie se atreve a proclamar la virginidad prematrimonial, incluso, dentro de la misma Iglesia. Y uno, en la sociedad en que vivimos, se encuentra, con libros, revistas o con información en Internet, que nos presenta “la” realidad. Por ejemplo, esta “Declaración de los Derechos de los Adolescentes”: que señala: “Tengo el Derecho de pensar por mí mismo. Tengo el derecho de tener relaciones sexuales con quién se me dé la gana. Tengo el derecho de protegerme durante el acto sexual. Tengo el derecho de comprar y usar preservativos. Tengo el derecho de expresarme a mí mismo”. Lamentablemente, muchos “jóvenes cristianos” aceptan y toleran estas afirmaciones, olvidando que nuestros cuerpos son “templos del Espíritu Santo”(1ª Corintios 6:19).

Hoy, es muy normal, ver que nuestros jóvenes escuchen cierta música (entre ellas el heavy metal). Muchos dirán: “-pero ¿qué tiene de malo? ¿No le estará poniendo color, hermano?”. El problema está en el mensaje que esas canciones, por cierto, en inglés (aunque creo que la música es un “lenguaje universal”, por lo cual el mensaje se hace entendible aunque no sepamos el mensaje hablado de los músicos), nos presentan mensajes que, no sólo contradicen la Biblia, sino que abiertamente son satánicos. Por ejemplo, un trozo de la letra de una canción del grupo Iron Maiden: “Siete pecados mortales/ Siete maneras de ganar/ Siete caminos santos al infierno/ y su viaje empieza… No intentes salvar a tu hijo/ ¡Mátalo ahora!... Sé la madre de un bebé estrangulado/ Sé el diablo mismo/ Lucifer es mi nombre”. Y este ejemplo, no es la excepción que rompe la regla, sino, que es lo más natural en este tipo de música.

Podría seguir detallando estos problemas, y otros, largamente, pero no es la intención de este artículo. En síntesis, podría señalar, que nosotros como jóvenes, estamos siendo sacudidos por una tormenta sin precedentes. El filósofo alemán Karl Marx señaló: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Y nosotros, la juventud cristiana, la sal que sazona y preserva y la luz que alumbra (Mateo 5:14-16), debe hacer algo para no seguir interpretando nuestra realidad en el evangelio, sino que debemos hacer algo para transformarla, no sólo para beneficio nuestro, sino para la edificación del cuerpo de Cristo (véase Efesios 4:1-16).

La primera acción a realizar es preguntarnos: ¿qué ha causado esto? Me atrevería a señalar, que uno de los grandes problemas es sustentar nuestros pensamientos, valores y determinaciones en las experiencias de otros. Debemos recordar que experiencias hay de todo tipo. Los que no creen en Dios, creen que todo depende del criterio y de la capacidad del hombre. Nadie puede cambiar su criterio. Ellos son los arquitectos y jueces de su vida y destino. Basan su vida en valores relativos (valores que cambian de acuerdo a la ocasión). En cambio, los que creemos en Dios, creemos que existe un Ser Supremo que creó la vida y que diseñó cómo la debemos vivir. Por lo cual, nosotros basamos nuestra vida en los valores absolutos de la Palabra de Dios, la cual es nuestra única regla de fe y conducta. En muchas ocasiones, he escuchado, en nuestros púlpitos y en otros, que “nadie conoce la voluntad de Dios”. Es como si Dios, en palabras del pastor David Hormachea, jugara a la “gallinita ciega con nosotros”. Pero Dios, en un acto de condescendencia tremendo, reveló su voluntad a través de su Palabra, y la voluntad de Dios es nuestra santificación (1ª Tesalonicenses 4:3). Sólo creceremos como cristianos si nos mantenemos en una vida de adoración, y cuando hablo de esto, no estoy pensando, solamente, en leer la Biblia, cantar, orar y ayunar. Hablo de que nuestros actos, pensamientos, voluntad, metas, en fin, todo lo que somos, esté dirigido por Cristo.

La otra acción que debemos eliminar es la mediocridad. Si hay algo que le desagrada a Dios, son los cristianos mediocres. Muchos piensan que Dios prefirió el sacrificio de Abel porque el presentó lo mejor de su ganado, en cambio Caín escogió la fruta que ofreció a Dios casi “al voleo”. Pero no fue eso. El secreto está en la actitud. El autor desconocido de la Epístola a los Hebreos señaló que Abel “ofreció más excelente sacrificio que Caín” (Hebreos 11:4). El teólogo Pablo Hoff, en su libro “El Pentateuco” señala sobre esto que: “Dios mira la actitud del oferente, la cual es más importante que su ofrenda”. La excelencia debe primar en todo lo que hacemos. Si tú, amado joven o señorita, eres parte del Directorio, o trabajas como delegado o representante, o formas parte de la Revista que hoy lees, o de la Escuela Bíblica Juvenil, o Jóvenes en Acción, o del Taller de Creatividad Cristiana o del Coro Juvenil, o si eres solo un participante, recuerda algo, todo lo que hagas hazlo de corazón, hazlo para la gloria de Dios, hazlo con excelencia (Colosenses 3:23). Y, me siento llamado, también, a decirte que aprovecha la instancia de llegar a la Universidad, o de capacitarte en lo que sientas, es tu vocación. Qué lindo sería que hubiera abogados, que no se dejen llevar por la corrupción, sino que tengan muy presente la justicia verdadera, la de Dios. Qué lindo sería que hubiera médicos, que no sólo entregaran sanidad a través de remedios, sino la sanidad que en muchos casos sólo Dios puede dar. Qué lindo sería que hubiera profesores, que no sólo entregaran los contenidos mínimos obligatorios de cada asignatura, sino también enseñaran a amar al prójimo, a respetar la vida, tal cual como el Maestro de Galilea enseñó. Qué lindo sería que hubiera ingenieros y arquitectos, que no sólo formaran grandes inmobiliarias, sino también, construyeran nuestros templos. Qué lindo sería que hubiera Diseñadores gráficos, que no sólo trabajaran para las grandes empresas publicitarias, sino también, diseñaran nuestras publicidades, nuestras revistas, nuestros tratados para evangelizar a los que se pierden. En fin, qué lindo sería ver a profesionales y técnicos en todas las carreras y áreas de nuestra sociedad y que puedan desde sus profesiones extender el Reino de Cristo. Pero, si aceptas este mensaje de excelencia debes recordar dos cosas. La primera es que Dios ha llamado a Su Pueblo a ser “Cabeza y no cola” (Deuteronomio 28:13). Y lo segundo, es que estés dónde estés, debes glorificar a Dios.

Parece difícil. Más aún, cuando vivimos en medio de una tormenta avasalladora que amenaza destruirnos. El diablo está como león rugiente buscando a quien devorar. Posiblemente, abundarán las críticas destructivas e injustificadas de quién menos te esperas, lo cual de seguro, te causara dolor. Pero, “las palabras duras no rompen huesos y seguimos adelante” (expresión del teólogo James I. Packer). Sin embargo, hay cuatro buenas noticias. La primera es que Jehová cumplirá su propósito en nosotros (Salmo 138:8). La otra es que somos victoriosos gracias a Cristo; Pablo señala que Cristo: “sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo” (Efesios 1:22,23). La otra buena noticia es que, a diferencia de los jóvenes pesimistas de Argentina, que con sus poleras negras señalan que “no somos nada”, nosotros podemos decir, que “estamos completos en Él” (Colosenses 2:10). Y, finalmente, la mejor noticia, es que no estamos ni estaremos nunca solos. Con nosotros está el Poderoso en batallas, el Rey de reyes y Señor de señores, el Maestro por excelencia, el León de la tribu de Judá, Jesucristo, el cual seguirá con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). Y, mejor aún, si somos fieles, “estaremos para siempre con el Señor” (1ª Tesalonicenses 4: 17). ¡Aleluya!

Luis Rodrigo Pino Moyano.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ha esto llamo estar lleno del Espiritu de Dios, que buen articulo escribio señor, a sido de bendicion para mi vida,no sabe cuanto.Ssiga por este camino, Abrazo

Anónimo dijo...

me gustaría saber de donde saco usted que Iron Maiden es satánico... sabias que los integrantes fueron a colegios católicos, y que van a misa todos los domingos?

por eso cada día mas me alejo de la iglesia, por lo poco informados que son...... y promueven la incultura

Luis Pino Moyano dijo...

No saques de contexto lo que señalo. En ningún momento dije que sean satánicos. Dije que ciertos mensajes de las canciones son satánicos. Y basta leer el contenido de dicha canción para darse cuenta de esa realidad. Una persona puede asistir a la iglesia muchas veces y tener un sinnúmero de prácticas religiosas, pero eso no quiere decir que glorifique a Dios. "Dime cómo adoras y te diré quién es tu Dios".

Además, si te alejas de la iglesia no es por la incultura o falta de información. Pregúntate por tu relación con Cristo. Si leíste el artículo te darás cuenta que al final cito la Escritura, que en Colosenses dice que en Cristo tú puedes estar completo.

Un abrazo, Luis...

Anónimo dijo...

me da mucha lastima ver que alguien que conoce de la biblia sea se xenofobico al utilizar frases como:" La otra buena noticia es que, a diferencia de los jóvenes pesimistas de ARGENTINA".

siendo parte del cuerpo de cristo para el cual no hay fronteras ni razas, es una pena que alguien que dice tener al espiritu santo, y por tanto amor sea mal educado e ignorante.

que Dios se haga presente en tu vida y con hulmildad y paciencia encuentres el camino hacia su infinita gracia y amor. no criticando sino edificando.